El reto: sus clientes no tenían forma de ver su stock
El almacén apuntaba el stock y los movimientos de cada cliente en su Excel. Esa información solo la tenía la empresa: un cliente no podía mirar por su cuenta qué le quedaba, qué había entrado o qué había salido.
Que cada cliente viera solo lo suyo, y nunca los precios ni las tarifas de la empresa.
El Excel del almacén. El personal sigue apuntando donde siempre: nadie apunta nada dos veces.

